Es muy triste recordar de estos viajes tan sólo la línea blanca pintada sobre el arcén o el trasero de nuestro compañero de delante pedaleando a ritmo constante sin detenerse, tan solo para comer y dormir.
Desde el momento que el taxi nos recoge en Vielha, una intensa sensación de inquietud y nerviosismo te invade por dentro. Por fin, hemos podido reunir a nuestros amigos de siempre, disponer de los días necesarios y saber que vamos a realizar la travesía tantas veces preparada, aunque con una baja muy importante la de Xavi (el mestre)
El día nos amanece lluvioso pero eso no merma nuestra ilusión por empezar nuestro gran reto
El taxi puntual como un reloj, nos trasladará a la otra parte del túnel donde comenzaremos la travesía. La primera parte comienza en el refugio Conangles y cruza los frondosos bosques que envuelven la vall de Barravés.
Los primeros kilómetros son divertidos y estimulantes aunque mojados por la lluvia. Cruzamos varias veces el río y quizá este tramo sea el más complejo y técnico de toda la ruta. Cuando lleguemos a la cabecera del embalse de Senet, seguiremos una pista en fuerte ascenso y ya no volveremos a pedalear por sendero hasta el pequeño pueblo de Ginast y en la vall de Boí. En casa Joanot tendrá lugar nuestra primera comida a base de ensaladas, carne y pasta. Allí también os sellarán el cuaderno de ruta, una especie de control que certifica nuestro paso por allí- Por cierto la subida hasta el restaurante acaba con la paciencia de cualquiera.
Desde la aldea de Irán, comienza un largo tramo de pueblos dispersos y solitarios, algunos abandonados, otros con una sola familia.
Un pronunciado descenso, estimulados por el aire fresco de la mañana, nos lleva al fondo del barranco de Malpás, A partir de aquí el ascenso se endurece y el paisaje se resiente , el collado de Peranera, es uno de los más duros y exigentes de toda la travesía, tanto por el fuerte desnivel como por el tipo de terreno. Seiscientos metros positivos, con tramos del 10% de pendiente por una pista de gravilla, es para tener en cuenta sus palabras y no perder los ánimos, nuestro biker Xaviche se dejo la mochila en el último bar antes del collado y tuvo que bajar a buscarla.
Una vez arriba después de varios km con la bici al hombro porque no hay camino empieza la bajada esperada. El descenso es rápido De nuevo comienza el ascenso y a pesar de la dureza, este tramo es de una belleza singular. Un nuevo collado a 1518 m y llegamos a la comarca del Pallars Jussà.
Ya a la vista de la pequeña y solitaria población de Castellnou de Avellanos, comienza el sendero hacia el coll de l’Oli. El ascenso, cargados con la bici al hombro, y el descenso, técnico y entretenido, nos obliga a bajar de nuestra amiga inseparable con frecuencia.
Por fin llegó la etapa más esperada, entre el coll de Triador y el coll de la Portella son más de veinte kilómetros de una pista infinita donde solo notas una cosa dolor, de piernas , de culo, de nuca.... Siempre es motivo de orgullo en la montaña alcanzar los objetivos, el techo de todo nuestro recorrido.
El descenso hacia las pistas de Espot es vertiginoso alcanzamos puntas de 62km/h.
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Pedals de Foc toca a su fin en la última etapa tuvimos que realizar 74km, algunos de nosotros con gastrointeritis, fiebre etc se nos hizo muy dura.
FICHA TÉCNICA
Distancia total: 250 Km.Desnivel acumulado: 6000 m
Senderos: 18 Km.
Pista forestal: 165 Km.
Carretera asfaltada: 67 Km.
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